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6/19/2013

Reflexiones sobre el derecho al olvido en Internet

La semana que viene participaré como ponente en un Curso de Verano en el Palacio Miramar, en Donostia, organizado conjuntamente por la Agencia Vasca de Protección de Datos y la Universidad del País Vasco. Podéis acceder al programa completo aquí. Aprovecho para agradecer la amable invitación recibida por parte del equipo de la AVPD y especialmente por parte de su director, Iñaki Pariente de Prada.

Para ir haciendo boca, comparto algunas reflexiones sobre el  llamado derecho al olvido en Internet (espero que sean suficientemente polémicas), sobre las que discutiremos el próximo miércoles, cuando además da la casualidad que el martes 25 de junio se publicarán las Conclusiones del Abogado General en el caso Google vs AEPD.

Ahí van algunas ideas.

1. Reacción a un problema propio del universo digital. El llamado derecho al olvido aparece como reacción al recuerdo perfecto de los hechos del pasado que posibilita Internet. La información que compartimos en el ciberespacio no caduca o desaparece por defecto, sino que se eterniza y se mantiene perenne, lo que se combina con otras características de la red como la hiperpublicidad e hiperaccesibilidad que permiten los motores de búsqueda y el alto riesgo de descontextualización de la información compartida en las redes sociales. Noticias recientes nos alertan de que cada vez existen más medios para controlar el rastro que dejamos de nuestro paso por Internet, y que la sobreexposición ciudadana al ojo ajeno vía tratamientos ilegítimos o inconsentidos de los datos personales es una realidad tanto en sectores gubernamentales como en entidades privadas (normalmente, con fines comerciales). Es por ello que no hablamos del “derecho al recuerdo” ni de ninguna otra forma poética de llamar al derecho de acceso a la información pública, ya que en el estado actual de las cosas lo preocupante es que existe un “recuerdo” excesivo de ciertos hechos embarazosos u obscenos de nuestro pasado, a los que legítimamente debemos poder escapar. 

2. La compleja determinación del significado y extensión del derecho al olvido. De acuerdo con la AEPD podríamos concretar el derecho al olvido en las facultades de cancelación de los datos personales y de oposición a tratamientos que no respeten el principio de finalidad y de calidad de los datos, es decir, cuando los datos han dejado de ser necesarios para la finalidad por la que fueron recogidos. Sin embargo, en los años noventa en Francia ya se hablaba del droit a l’oubli como un derecho de la personalidad que permitía evitar, por ejemplo, la difusión de los datos personales contenidos en los textos de las resoluciones judiciales. Una reciente Sentencia de la AP de Barcelona, la núm. 86/2013, de 8 de febrero de 2013, por vez primera reconoce el “derecho al olvido”, pero es interesante porque en ningún momento se refiere al derecho a la protección de datos. La noticia divulgada en un medio de comunicación digital relacionaba los datos personales del afectado con un secuestro, lo que causaba, a juicio de la AP, un daño sobre la intimidad, cuanto no sobre el honor (esta es mi opinión), del demandante, que además tan sólo estaba “implicado” en el secuestro, y no fue ni imputado. Los argumentos jurídicos de la sentencia giran entorno al derecho a la intimidad personal, e incluso se menciona la dignidad humana (artículo 10.1 CE). 

3. Confusión. Existe una creciente confusión entre “derecho al olvido” y derecho al honor, en parte propiciada por ciertas resoluciones de la AEPD, incluso las relacionadas con la función autocompletar de Google. Un caso claro es, por ejemplo, el del camping los Alfaques. 

4. Existen argumentos jurídicos a favor del reconocimiento de un derecho al olvido en sentido amplio. Puede observarse así la doctrina jurisprudencial sobre el acceso limitado a los textos de las sentencias y las resoluciones judiciales, la regulación del acceso a los registros de antecedentes penales, el principio de responsabilidad civil por culpa, la figura jurídica de la amnistía, el derecho fundamental a la protección de datos y el art. 10.1 de la Constitución española que consagra la dignidad humana y el libre desarrollo de la personalidad.

5. Posible punto de encuentro. Imaginación. Definir el derecho al olvido como “el derecho a equivocarse y volver a empezar” lo que incluye “la pretensión legítima de evitar tratamientos de datos personales que no han sido consentidos y que no responden a ningún interés legítimo”. 

6. Límites. No se trata de un derecho absoluto ya que no existe ningún derecho absoluto. En caso de conflicto, aplicar los criterios y pautas tradicionales de ponderación de los derechos fundamentales actualizados al espacio público (Internet) donde se divulga la información.

7. Casos difíciles. Cuando el tratamiento de los datos es legítimo en origen, porque lo realiza una fuente accesible al público, y otro “ilegítimo” en segunda instancia. Es el caso de los BO y las hemerotecas digitales. ¿Por qué debe desaparecer la absurda figura de las fuentes accesibles al público en favor del instituto del “interés legítimo”? Las soluciones pasan por la privacy by design y la responsabilidad en origen. 

8. ¿Podemos extender la responsabilidad en origen, de quién no ha sido capaz de determinar qué datos personales no hay que publicar en la versión digital porque la publicación y divulgación no responde a ningún interés legítimo, a un motor de búsqueda web, en la medida que este actúe como un intermediario neutral? Para responder es necesario conocer bien cómo funciona la red, el posicionamiento y cómo funciona un motor de búsqueda. Cabe recordar que los buscadores sólo indexan aquello que se les permite indexar, quedando a manos de los responsables en origen determinadas herramientas, como las etiquetas meta, que permiten evitar posteriores usos de esa información. 

2 comentarios:

  1. Anónimo11:20 p. m.

    Los motores de búsqueda deberían indexar cualquier contenido que sea público y accesible según les parezca. Si les "parece" correctamente seguirán siendo usados, útiles y legítimos. Solamente 4 mamones suelen ver problemas donde normalmente no los hay.

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  2. Anónimo8:52 p. m.

    Yo pienso que el problema es de quien publica originalmente la información. Es ahí donde la persona debe centrarse para ejercer su derecho al olvido. Google y otros buscadores pueden desindexar la información, sí, pero la información fuente seguirá online, esperando ser de nuevo descubierta, copiara en otro nuevo sitio y volviéndo a ser reindexada (puesto que la URL es diferente a la olvidada).

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