1/23/2013

La AEPD y la función autocompletar de Google

Hace relativamente poco la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) dictó una resolución en la que por vez primera se estimó un procedimiento de tutela del derecho de oposición de un ciudadano contra un “tratamiento de datos personales” llevado a cabo mediante la función autocompletar de Google.

La “función autocompletar”, conocida como “Google Suggest”, consiste en sugerencias de términos para completar una búsqueda que propone el propio buscador, es decir, al inserir el nombre de una empresa o el nombre y apellidos de una persona, el buscador propone una o varias palabras. Los términos que el buscador propone no responden necesariamente a los contenidos disponibles en la red, sino que depende de lo que otros ciberusuarios hayan tecleado con anterioridad. Así, por ejemplo, cuando alguien busca “leire pajin” el motor de búsqueda de Google propone “leire pajin es hija de felipe gonzalez”, y cuando alguien busca “felipe gonzalez” el citado buscador propone “felipe gonzalez falangista”. Evidentemente, estas sugerencias permiten asociar ideas de tal manera que pueden perjudicar la fama de una persona o una empresa, o suponer un auténtico ataque para su reputación.

En España, al menos hasta la fecha, nuestros tribunales no han tenido la posibilidad de exigir la reparación de los daños causados por el buscador en relación a la función “autocompletar la búsqueda”, pero en perspectiva comparada, algunos tribunales europeos ya han reconocido tal extremo. Sirva como ejemplo que en Francia, en el año 2009, se condenó a Google por asociar la palabra “estafa” —arnaque— a la empresa Direct Energie; en Italia, a principios del año 2011, una sentencia del Tribunal de Milán consideró que responsable a Google por los daños derivados de la asociación de los datos de una empresa con la palabra “estafa” —truffa—.

Los hechos del supuesto que resolvió la AEPD son los siguientes: al teclear el solicitante de la tutela su nombre y apellidos en Google, el motor de búsqueda asociaba dichos datos con el término “gay”, considerando el interesado que ello da lugar a un resultado “molesto y ofensivo” hacia su persona que se convierte en “una puerta a la difamación”. Sin embargo, algo se me escapa, y es que si la asociación errónea de dichos datos, en términos del propio afectado, ocasiona un daño ilegítimo sobre su honor, ¿por qué acude el interesado a la AEPD? ¿Acaso la AEPD tutela algún otro derecho que no sea el derecho a la protección de datos? ¿O es que se ha convertido la AEPD en un tribunal capaz de resolver sobre injurias y daños contra el honor de las personas?

En el texto de la resolución la AEPD discute si Google realiza o no un tratamiento de datos con la función autocompletar. Claro que Google hace un tratamiento de datos, no hay ninguna duda, de hecho el funcionamiento del buscador exige hacer copias actualizadas de todo el contenido disponible en la red, lógicamente, datos incluidos, para poder indexarlo. Y la asociación de palabras, imagino, se hace con un algoritmo neutral que el buscador propone atendiendo a las últimas búsquedas de los usuarios. Si se considera que ese tratamiento de datos vulnera el derecho a la protección de datos, entonces se me hace imposible imaginar algo que haga Google que no suponga una vulneración del derecho a la protección de datos.

Mi opinión es que la AEPD se equivoca palmariamente al estimar la tutela del derecho de oposición. Si la función autocompletar, con su algoritmo neutral, ocasiona un daño al asociar a un nombre y apellidos la palabra “gay”, lógicamente lo hará sobre el honor de la persona que no es “gay”, no sobre la persona que lo es, y en cualquier caso no sobre su derecho a la protección de datos personales. El ciudadano tiene las vías oportunas para reclamar una indemnización por esa lesión, tal y como sucedió con las empresas francesa e italiana que reclamaron por la vinculación de sus marcas con la palabra “estafa”, pero acudir a la AEPD me parece erróneo y descabellado, aunque a la práctica, como vivimos en el mundo al revés, efectivo. 

2 comentarios:

Marc Gómez dijo...

Dices: "pueden perjudicar la fama de una persona o una empresa, o suponer un auténtico ataque para su reputación."
Precisamente, si esas sugerencias se muestran, segun dices, según el las búsquedas anteriores, lo único que hace es mostrar esa fama o reputación "ya existente". Google una vez más solamente permite compartir ideas y conocimientos.
Si esas sugerencias no fueran buenas, lógicas o reales en su mayoría o suficientemente, los usuarios dejarían de usar Google (existen otros buscadores también muy eficientes).
Además, si solamente dependiera de la búsqueda anteriores de otros usuarios, y si realmente esas sugerencias tuvieran tanta importancia, está claro que muchas empresas invertirían muchísimo en manipular esas sugerencias, después las sugerencias y los resultados estarían manipulados (si fueran manipulabres y faltaran a la verdad) y de nuevo tendriamos que ver que los usuarios dejan de usar Google (cosa que no está sucediendo, todo lo contrario).
Por lo tanto mi conclusión es que no hay por el momento problema significativo alguno con las sugerencias de Google.

Pere Simón dijo...

Estimado Marc,

Muchas gracias por su comentario; todo un placer conocer su opinión sobre el servicio Google suggest.

Efectivamente, el servicio en cuestión parece tener una utilidad indudable para los cibernautas en la medida que les resulta más fácil encontrar lo que buscan. Las sugerencias están basadas en las búsquedas previas, con un sistema neutral, al menos en teoría.

Sin embargo, y desde el punto de vista jurídico, a mi juicio no se produce vulneración alguna de la normativa sobre protección de datos personales. Si alguien se ve ofendido porque se relaciona su nombre o su marca con palabras que atentan contra el honor y reputación, que interponga demanda en ese sentido y no basándose en la protección de datos.

Muchas veces la solución pasa por la configuración de una identidad digital positiva, a lo que también se llama "reputación digital".

Reciba un cordial saludo