10/20/2012

¿Por qué el derecho al olvido en Internet es necesario?

A principios de los años noventa, una viñeta cómica del The New Yorker alertaba que on internet nobody knows you're a dog (en concreto, un perro que utiliza un ordenador le comenta a otro que en Internet nadie sabe que eres un perro). Desde entonces, se ha repetido hasta la saciedad que el anonimato en Internet dificulta sobremanera la persecución de los delitos que se realizan en la red. Sin embargo, tal premisa ha dejado de ser cierta en la medida que cada vez existen más medios para controlar el rastro que dejamos de nuestro paso por Internet. De hecho, la realidad actual combina los "anónimos", aquellos que o bien son capaces de operar en la red con la IP "anonimizada" o "falseada" o bien publican información en servidores ubicados en países en los que las leyes, si existen, tienen menos valor que un pagaré de Ruiz Mateos, con los "expuestos", esto es, el resto de mortales sin conocimientos avanzados de la web. La sobreexposición ciudadana al universo 2.0 a la que me refiero queda patente en este vídeo al que he tenido acceso gracias a Ángel Cobacho:

De ese modo, la consagración del derecho al olvido como un derecho de oposición y cancelación resulta necesaria si se pretende acabar con la progresiva exposición del ser humano al ojo ajeno.

10/05/2012

El carácter relativo del derecho al olvido en la red y su relación con otros derechos, garantías e intereses legítimos


Ya está disponible el programa definitivo del congreso nacional monográfico Libertad, transparencia y política en Internet: ejercicio, amenazas y garantías, que se celebrará en Madrid, el 18 y 19 de octubre de 2012, en el Centro de EstudiosPolíticos y Constitucionales. En él participarán profesores, investigadores y abogados especialistas, reunidos en tres mesas de debate y reflexión centradas en la generalización de las libertades informativas a todos los usuarios de la red y sus consecuencias políticas y jurídicas; en la privacidad y la propiedad intelectual frente a la transparencia, libertad de expresión e información en la red; en la noción jurídica de Open Government, esto es, la transparencia, participación y acceso a la información a través de las TICS.

Participaré como ponente en la segunda mesa, y hablaré sobre el llamado derecho al olvido en Internet y sus límites (otros derechos, garantías e intereses legítimos), señalando las principales conclusiones que se extraen de la propuesta europea de Reglamento General de Protección de Datos. Asimismo, abordaré la polémica cuestión del derecho al olvido ejercido frente a los motores de búsqueda en Internet, proponiendo algunas soluciones que pasan por el mejor (y ponderado) tratamiento de los datos personales en origen y el rediseño de los sistemas públicos y/o privados a tal efecto.

            Aquí adjunto mi presentación PREZI.


            Y aquí podéis leer el abstract de mi ponencia:

 Con la universalización de las TICs, recordar se ha convertido en la regla y olvidar en la excepción. Ese cambio de paradigma social incorpora desafíos que pueden ser afrontados desde diversos campos del conocimiento —sociología, filosofía, historia y derecho—, y sin embargo, la cuestión se ha planteado en el debate público europeo esencialmente como una cuestión jurídica. De hecho, la propuesta europea de Reglamento General de Protección de Datos reconoce en el art. 17 el derecho al olvido en la red como una consecuencia lógica de la aplicación de los principios del consentimiento y de finalidad del tratamiento de los datos; concretándolo en las más que aceptadas facultades de cancelación y oposición. No obstante, ¿cuál es el contenido real del derecho al olvido digital? ¿Cuáles son sus límites? Y, quizás lo más complejo, ¿cuáles son los criterios que deben ayudarnos a ponderarlo con otros derechos, garantías e intereses legítimos? En este trabajo el autor analizará críticamente las respuestas genéricas que la propuesta europea de Reglamento incorpora para todos esos interrogantes, considerando asimismo la aplicación y extensión del derecho al olvido en los supuestos más polémicos: el caso de los motores de búsqueda, las hemerotecas digitales, la publicación digital de los boletines oficiales y los contenidos de las redes sociales.